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Iris Apfel y sus lecciones acerca de la belleza, el estilo y como dejar de complacer a todos.

«Iris Apfel recuerda el  momento en que una mujer le dijo «no eres bonita y nunca serás bonita», le dice esta mujer, «no importa. Tienes algo mucho mejor. Tienes estilo.«

¿Quién pudiera tener 98 años y ser un ícono de moda? Pues Iris Apfel, nacida en Nueva York en el verano de 1921, tiene y es las dos. 

Viviendo en contra de estas supuestas reglas de que las mujeres no tienen belleza, y estilo después de los 70 años. Rompiendo de par en par este mito y callando esos susurros de las personas que dicen ‘¿acaso no está muy vieja para la gracia?’. Porque la verdad es que la gracia, la belleza, el estilo no tiene fecha de caducidad. Dándonos la esperanza de que si al menos llegamos a esa edad, no tiene que ser de esa forma gris, y desgastada en que supuestamente llega la vejez. En cambio podemos vivir en ella a todo color, porque aun es nuestra preciosa vida. 

Iris en uno de sus muchos viajes al rededor del mundo

«Siempre me he vestido para mí. No soy rebelde, no quiero dañar ni cambiar el mundo, y no estoy tratando de ofender a nadie».

Recuerdo a mi abuela de 90 años pintándose los labios de rojo para salir al abasto. Y mi otra abuela poniéndose los tacones que le hacían sentir y ser tan ella. Porque era su estilo. Ambas iban en contra de estas ideas de ‘estar muy vieja para…’ imponiendo su estilo antes del qué dirán.  

Quizás es el tipo de sabiduría llega con los años, este dejar de complacer a los demás. Vestirnos por los demás. Pensar en que van a pensar de nosotros los demás. Buscar validación en los demás. Que nos desgasta tanto en la juventud. Por eso encuentro interesante las lecciones que da Iris Apfel para vivir la vida en nuestro propio estilo. 

«¿Cuál es mi estilo? No es tu estilo, y no veo cómo puedes definirlo. Es algo que expresa quién eres a tu manera.«

Primero tienes que proponerte en encontrar tu propio estilo. Definirte a ti misma, sin todo el peso de lo que fuiste en el pasado o como te definieron los demás. Ser tu en el estado más primitivo, y real. No veas aspectos positivos o negativos, porque no existe. Nada es muy grande o muy pequeño, o muy oscuro o muy colorido. Deja atrás en como los demás te definen. Si eres muy baja, o alta, o bruta o con mucha experiencia o ingenua o si debes ser abogado o ingeniero. No es tu estilo. Simplemente no lo es. Es como des-aprender todo lo que alguna vez aprendiste de ti misma que no encaja, que te incomoda. Es la única forma de expresar quien realmente eres. 

Iris con su esposo Carl en la década de los 80´s

«Experimentar es muy importante».

Segundo tienes que experimentar. Tienes que encontrar la forma en que el mundo sirve para ti, y te ayuda a conspirar a tu favor. Tienes que experimentar y encontrar la forma de como te gusta y te hace feliz en tu hablar, en tu pensar, en cómo te vistes, en cómo te defines a ti misma, cómo te cuentas la historia de tu vida a ti misma. Que lugares te gustaría vivir. Cómo quieres llevar tu vida. En cómo te gustaría decorar tu casa. Así sea solo por la estética. Experimentar consiste en probar cosas fuera de tu estado de comodidad. Es dejar esta narrativa de  ‘lo hago porque siempre lo he hecho’ ‘ así me enseñaron’ ‘ todos los hacen’ y saber que te vas a equivocar. Y vas encontrar algo y vas a decir ‘no, esto no es para mi’ y va hacer así hasta que la encuentres. No pienses eso como tiempo perdido, piensalo como tiempo invertido para encontrarte a ti misma. Y es mejor vivir así que vivir en lo que los demás te impusieron ser. 

«Coco Chanel dice quítate una cosa. Yo digo agrega una cosa»

Tercero práctica vivir con el estilo que te gusta, sin importar lo que digan los demás. Todo es practica, practica, practica. Haz más fuerte  tu voz interna, para que se debilite las voz de los demás. 

«No puedes complacer a todos. Si intentas ser todo para todos, terminarás siendo nada para nadie».

Cuarto, a veces te va a costar no volver a tu viejo estilo. Tu seguro, y bonito estilo en donde nada te cuestiona o susurran de ti. Así que tienes que hablarte y darte un pep-talk. Y decirte: la verdad es que no puedes complacer a todos. No puedes agradar a todo el mundo. No todo el mundo pensarás que eres buena, y bella e inteligente y que haces las cosas 95% bien. O que tienes un gran sentido del estilo. Pero te tienes a ti, te complaces a ti y del mundo entero la única voz que importa es que la que está enterrada en tu interior. Tienes que ser todo para ti. 

«Si mi aspecto te desagrada, ese es tu problema, no el mío».

Quinto, cuando encuentres a alguien que te juzga o te dice cosas crueles de ti. De cómo eres, de cómo amas, de como te vistes, de como hablas o la forma en como llevas el pelo. de que si eres muy sensible o si tienes un punto sucio en la camisa que ni se ve. (Porque la gente que te odia encuentra hasta los más mínimos detalles, esa gente es detallista y viven obsesionados con uno). Pregúntate ¿y qué?

¿y qué si no te gusta mi forma de hablar?

¿y qué si soy sensible?

¿y qué? es bastante sencillo resta importancia y no lo hace tan dramático. Es su problema. 

«No importa cuán bonita seas, si te ves incómoda en tu propia piel, entonces no te verás tan hermosa».

Sexta lección, estar cómoda con tu propia piel. Dios, es lo más difícil de hacer. Estar cómoda contigo misma en un mundo en donde constantemente te quieren modificar por ser exactamente tu mismo, no es fácil. Así que uno tiene que practicar la aceptación, no de la forma absoluta de no poder cambiarse a uno mismo ‘así soy yo, no puedo ser nada al respecto’. En cambio de la forma ‘así soy yo, y lo acepto, tengo fallas como todos, puedo mejorar, voy a mejorar’. Aceptar es el principio de la transformación y no lo digo yo. Aceptar cuanto incómoda para cambiarlo, para estar más cerca de lo que es uno. Y no es solo lo físico, que eso cambia ya sea por gravedad o cirugía, es lo mental que es por mucho más importante. Aprender a aceptar tu incomodidad para que se transforme en tu mejor recurso, para hacerla tu amiga en vez de ese pequeño diablo que arruina tu vida.  

«Tienes que mirarte en el espejo y verte a ti mismo. Si se siente bien, entonces sé que es para mí. No me visto para que me miren, me visto para mí.«

Por último, vive la vida para ti. Cuando me cuesta aceptar este concepto, me pongo a estudiar el universo, su formación hasta a donde vamos a acabar. Y me acuerdo que nada tiene sentido, que no vamos a perdurar por mucho tiempo, que solo tenemos este instante, este momento exacto, y es todo nuestro. Y hay que abarcar todo, la incomodidad, la tristeza, la furia, la alegría de simplemente estar aquí. De que solo me tengo a mi, y solo poseo los conocimientos y los pensamientos de ella en este vasto universo. ¿por qué yo no debería vivir por mi? Malgastamos obsesivamente pensamientos por los demás. Viviendo para dar comodidad a los demás, cuando ni siquiera estamos del todo seguro si existe algo más que esto. Me niego a entregarle mi vida a los demás. No estoy diciendo que vivas antisocialmente, en un mundo donde no importa las reglas, vivir salvajemente en donde puedas a herir a cualquiera. Digo que vivas por ti. Que te comas el pedazo de torta porque te gusta, en vez de pensar obsesivamente por los abdominales para gritar a un mundo vacío que eres válida. Vestirte por ti. Cometer los errores por ti. Disfrutar la vida que tienes por ti, porque hasta donde sabemos solo tenemos esta. Me niego a entregarle mi vida a los demás. 

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