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Lo que hiciste no fue tan malo

Whatever You Did Wasn’t That Bad 

Quiero que alguien me diga que ponerme todas las mañanas. Quiero que alguien me diga que comer, que es lo que debe gustarme, que debo odiar, que debo estar enfurecida, que escuchar, que banda debe gustarme, que entradas debo comprar, de que se supone que debo hacer chistes, que se supone que no debo hacer chistes. Quiero que alguien me diga en que debo creer, por quien debo votar, y quién debo amar, y como decirselo. Creo que quiero una persona que me diga como debo vivir mi vida. Padre, porque hasta ahora creo que lo he hecho todo mal

FLEABAG creado por Phoebe Waller-Bridge 

Unas de las sensaciones más confusas y aterradoras pasan, cuando te encuentras en ese punto de la vida, en donde caes en conciencia que no eres la persona que pensaste que en que te ibas a convertir. No eres la persona que te educaron para ser. 

No estoy hablando de caer en drogas, asesinar a tu archienemigo o caer en completa bancarrota. Estoy hablando de esos sutiles momentos en que llegas a una edad y te no has conseguido estas metas que te propusiste hace 10, 5 o 2 años atrás. Aún no eres millonario, aún no has terminado la universidad, aún no has encontrado el amor de tu vida, aun no has podido hacer el viaje de mochilera que tanto has deseado, aun no has publicado un libro, aún no has tenido un hijo, aún no, aún no, aún no. 

No puedes esperar que las cosas sean sueve y fáciles y hermosas. Tienes que trabajar, econtrar tu salida y hacer cualquier cosa que puedas, por ti.

Imogen Cunniham 

Cuando me gradué de la secundaria, lo que más temor y ansiedad me provocaba, así como excitación, era la libertad que iba a tener de ahora en adelante. El mundo se abría ante mí lleno de posibilidades y estaba lista para dejar esta jaula de oro, ya nadie me iba a decir que debía ponerme todos los días, que debía decir al saludar a una persona, a quien debía rezar, quien debía ser o no mis amistades. Ya nadie decidirá cuál era mi horario, que salón debía estudiar, qué premios ganar. De ahora en adelante yo decidiría mi destino, pero estaba poco preparada como para recibir las llaves de mi destino. 

Me habían ensañado que 2 por 2 era 4. Que la capital de Francia era París, como sacar raíces cuadradas, como Jesús convirtió el agua en vino (no  explicaron de hecho como lo hizo, me quede esperando ese dato para replicarlo, no sabes las veces que me hubiera salvado al saberlo), como no tener sexo antes del matrimonio, como hablar casi a la perfección otro idioma. Como querer destacar en todo lo que hago, como querer ir por más y marcar una diferencia. Como ser integra. Pero nunca me enseñaron lo más importante, como ser yo misma. 

Muy pocas personas hacen esto, es muy arriesgado. Primero que todo, es un infierno de responsabilidad ser tu mismo. Es mucho más fácil ser alguien más y nadie en lo absoluto.

Sylvia Plath 

Entré en la Universidad pensando en que era libre y yo decidía mis gustos, mis valores, mi forma de ser, como vestirme y que opinar, pero poco sabía que en realidad era más de lo mismo. Había perfeccionado y actualizado este rol, en donde alguien más decidia por mí. Me costaba casi nada, engañarme a mí misma al decirme que tenía  libre albedrío de ser. Porque es mucho más fácil cuando alguien más te establece las reglas, porque tu trabajo es simplemente acatar órdenes y cumplir. Sin el peso y el infierno que es, cuestionar los límites y encontrarse a uno mismo, ser uno mismo. Por eso muchas personas dejan sus vidas en manos de los demás, porque esto funciona como protector en contra de: los constantes cuestionamientos, comentarios crueles, explorar talentos, descubrir fracasos, descubrir más fracasos, y que la responsabilidad de la felicidad o la infelicidad recae en otra persona. 

Vive, para que no mires atrás  pienses y digas ‘Dios, cómo he malgastado mi vida’.

Elisabeth Kuber-Ross

Hace dos años, luego de cumplir ciertas expectativas y reglas hasta la fecha, que estaban acabando conmigo, decidí encontrar mi propia libertad. Decidí explorar que soy sin toda estas reglas imponentes, en donde alguien más decidía por mi, cada aspecto de mi vida. Porque sentía que no estaba viviendo mi vida, me sentía como un personaje secundario de mi propia película, tanto que mis sueños y metas eran una respuesta automática. ‘Quiero graduarme, casarme, tener hijos ante los 25’ decía como robot. 

No me encontraba infeliz, me encontraba segura, mal que bien, cumplir las reglas me agregan valor antes los ojos de los demás, (así como agregan valor antes mis ojos, que son también la de los demás). Cumplir las reglas me permitía justificar en áreas de mi vida que eran un poco caóticos ‘si, quizás estoy soltera PERO es que me va muy bien en la UNIVERSIDAD, si es por eso’. Era seguro y cálido, pero me sentía completamente vacía, desconocía mis talentos, mi voz, mi pasión. Me gustaba lo que todo el mundo le gustaba, hacía lo que los demás hacían. Pensé en todas las maneras en cómo estaba malgastando mi vida en hacer algo positivo para mi. Se veía maravilloso por fuera, pero por dentro no existía nada.

Los errores son el precio de una vida interesante.

Sophia loren

Pero como te dije antes, no estaba preparada en lo absoluto para tener ese tipo de libertad, de transgredir reglas, de ser osada o rebelde. Porque la libertad de ser uno mismo lleva un gran grado de responsabilidad, que no había entrenado antes. Es decir ¿Cómo puedes entregarle a una persona la libertad, cuando nunca la preparaste para sostenerse completamente sola?

Vivir la vida sin reglas es salvajismo, vivir la vida sin reglas, sin presiones, y sin conocerte a ti mismo, es caótico. Los adolescentes tienen una estructura mientras exploran. Yo no tuve ninguna de las dos. Así que se imaginan los semejantes desastres y errores que he cometido hasta ahora. 

Para curar la envidia es ver lo cosa como lo es: una insatisfacción con uno mismo.

Joan Didion

Y mientras más quieres ir a ti, más te preguntas cómo hacen los otros para ser ellos. No pienso en la envidia como una energía malévola, pienso más en ella en una revelación. Destapa heridas que no sabias que tenias. En aquel caos, he visto a varias amigos y conocidos alcanzar todo aquello que me daba valor algun dia: empezar la universidad, graduarse de la universidad, comprometerse, casarse, viviendo una historia de amor fantastica, otras no tan fantásticas pero posibles. Viajando, teniendo dinero, estar contentos con su vida, su físico, su atuendo. 

La cual no dejo de preguntarme ¿Por qué tengo que ser tan yo? ¿Por qué no puedo ser más como ellos? Me canso de mi misma, me fastidia ser yo misma. En caos no tengo nada en que agarrar mi valor. Y en esos momentos me doy cuenta lo peligroso que es la libertad sin preparación, de ir con uno mismo, de encontrar este camino ondulante y lleno de obstáculos. Todo se convierte en un estímulo que te hace explotar las heridas, a pesar que no fueron hechas para hacer daño. Los demás no son los hirientes, los demás solo viven su vida, tu eres la que te haces daño contigo misma. 

Uno se crea a sí mismo

Grace jones 

Así que esto escribiendo esto para decirme a mí misma y a cualquier persona que ha adoptado este hábito de propio-odio y comparación. Es que pare, solo cortalo, porque quizás lo peor de esta vida no es ser un fracaso, o cometer errores, o quedarse atrás, o ver como los demás alcanzan cosas que ni siquiera estas segura que quieres alcanzar; quizás lo peor es vivir una vida que realmente no es tuya. Es vivir como el resto, con mediocridad, sin cuestionarse, sentir sentimientos débiles, sin descubrir lo fantástico que puede ser una banda que nadie escucha, sin hacer cosas que los demás nunca harían por temor, por ego. Sin explorar cada ámbito, y tomar la vida en todos sus colores. Sin conseguir su propio valor, que no tiene nada que ver con universidad, notas, cuantos amigos, escalas en el peso.  Sin entenderse a sí mismo, sin escucharse a sí mismo. Siguiendo cada regla que al final ni siquiera importa tanto como dicen. 

Así que si puedes, sé un poco más amable contigo mismo, admira lo duró que trabajas por mejorarte a ti. Por no ceder a la sociedad. Por tratar de crearte a ti mismo, como algo parecido al arte. Porque parece que esta vida no naciste para que tu propósito sea ser pequeño, cómodo, silencioso y acatar todas las normas posibles. 

La libertad hay que pelearse desde adentro. Crecer y liberarse de las cadenas se sentirán caóticas y salvajes, sin estructura como caer en un abismo lentamente. Pero si el propósito es vivir la vida a los propios términos, aceptando cada curva y cada revelación de nosotros mismos, solo agrega más fortaleza a tu ser.

 Se inmodesta, rebelde, cuestionate las reglas, que mereces ser libre, que mereces no ser domada. No te odies, retoma tu poder.

Para ser una mujer fuerte, es ser una mujer feroz, ser una mujer real, una líder, ser realmente poderosa, tienes que estar en un lugar en donde puedas tolerar que la gente no le vas agradar. Y cuando realmente estes allí, tienes que recurrir a tu propio imperativo moral, en tu propio tronco moral y decir, no me importa, esto es lo que creo. Esto es quien soy.

Eve Ensler

Siempre me han gustado las mujeres independientes, las mujeres abiertas, las mujeres excéntricas, las mujeres divertidas, las mujeres imperfectas. Cuando alguien dice acerca de una mujer: ‘Lo siento, eso está mal’. Tiendo a pensar que ella debe estar haciendo algo bien.

Diane Kaeton

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